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Avistamiento de aves

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Por Carolina Doncel

Tuve la oportunidad de disfrutar de un avistamiento de aves; había escuchado que Colombia es un país reconocido internacionalmente por su biodiversidad única y por ser el país número uno en especies de aves; aprendí que hay cerca de 1.921 especies que representan el 20% de las aves de todo el mundo y seguimos contando; estas pueden observarse a lo largo de todo el año.

Fue para mí una mañana increíble y disfruté de una experiencia maravillosa. Me deleité con la naturaleza, el paisaje y los olores de nuestra flora; además de combatir el sedentarismo y caminar por zonas difíciles, aprender también es un desafío mental, estar atento a cada canto nos relaja, respirar profundamente me ayudó a limpiar los pulmones y a eliminar sustancias tóxicas; en resumen, fue grandioso.

Nuestro recorrido se inició con una cita a las 5:45 am; este fue el primer reto, ya que para poder disfrutar las aves hay que llegar muy temprano; para verlas hay que ganarles, estar en la zona justo cuando sale el sol, a las 5 o a las 6 de la mañana por tarde. Allí estábamos todos los principiantes, padres, niños y abuelitas como yo, expectantes de lo que sería nuestra mañana.

Luego de revisar en un libro especializado fotografías de las aves que podríamos encontrar, nuestro guía de avistamiento procedió a darnos varias recomendaciones; nos indicó que el avistamiento de aves es una actividad centrada en la observación, el silencio y la paciencia, para la que solo se necesita ser curioso y atreverse a descubrir un mundo nuevo de formas, colores y sonidos.

Otra recomendación no menos importante y la que más me agradó es que debíamos ir mirando siempre hacia arriba, a lo alto, por encima de nuestras cabezas, enfocados, ya que, si nos concentramos en el sendero y en las piedras o lo difícil del camino, malgastamos nuestro tiempo y nos perdemos de lo más importante e interesante, no logramos ver cada una de las aves, escuchar sus cantos, verlas levantar vuelo y hacer de este día una actividad inolvidable.

Esta indicación me encantó y recordé cuántas veces vamos por la vida, mirando hacia abajo todo el tiempo, caminando y pateando piedras, arrastrando nuestros pies, cansados y desanimados; solo vemos posibles tropiezos, caídas y resbalones, nos la pasamos esquivando piedras y con nuestra mirada fija en el suelo, hablando de manera negativa; cuántos de nosotros nos aferramos a ver lo malo de todo, hasta de lo bueno.

La pregunta es: ¿Conocemos gente así? o ¿Somos así?

Si este es tu caso, como muchas veces fue el mío, te invito a cantar como dice el sabio Wilfrido:

“Oye, abre tus ojos, mira hacia arriba, disfruta las cosas buenas que tiene la vida. Abre tus ojos, mira hacia arriba. Disfruta las cosas buenas que tiene la vida”

Y cantar a todo pulmón su coro:

“Mira bien alrededor, y verás las cosas buenas; que la vida es un amor, olvídate de tus penas”.

Abramos los ojos a lo bello del mundo, miremos hacia el cielo, disfrutemos de los pequeños y grandes placeres que nos regala Dios a través del sendero y el camino de nuestras vidas.

Bailemos, cantemos, perdonemos, disfrutemos, riamos más, abracemos un montón y AMEMOS CON TODO NUESTRO Corazón.

Pero los que confían en el Señor tendrán siempre nuevas fuerzas y podrán volar como las águilas; podrán correr sin cansarse y caminar sin fatigarse. (Isaías 40:31) 

¡A veces hasta te parecerá que puedes volar!

Sueña siempre, y apunta más alto de donde crees que puedes llegar; el Señor está siempre contigo.

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