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Seamos UNO

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Por Felipe Echeverri (FE)

Cada uno de nosotros está llamado a ser un agente de cambio y transformación en este mundo inclinado hacia el desorden y el caos.

Un importante principio, dice que todo espacio que no sea ocupado por el bien, será ocupado por el mal. Esto se relaciona con la segunda ley de la termodinámica o entropía.

Edmund Burke lo escribió de esta manera “Para que triunfe el mal, basta con que los hombres de bien no hagan nada”.

Esta realidad, plantea un importante desafío a todo creyente. No solamente nuestra responsabilidad es dar buen testimonio de Jesús, sino que debemos ser agentes de bien que transformen la sociedad por medio de la aplicación de los principios de vida que encontramos en la palabra de Dios.

Uno de esos principios, y al que me quiero referir en esta reflexión, es el principio de la unidad.

Una de las definiciones que más me gusta de “unidad” es esta: Propiedad que tienen las cosas de no poder dividirse ni fragmentarse sin alterarse o destruirse.

En la oración intercesora hecha por Jesús en Juan 17, una de sus peticiones más importantes fue sobre la unidad.

Juan 17:21 (NTV)
Te pido que todos sean uno, así como tú y yo somos uno, es decir, como tú estás en mí, Padre, y yo estoy en ti. Y que ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste.

Jesús oró para que nosotros (las personas que componemos su iglesia) seamos uno. Jesús sabía que la tendencia natural del ser humano es hacia la división, la fragmentación, el desorden y la destrucción, y el problema de esto es que una de las señales más poderosas que llevan a la gente a creer en Jesús es la unidad de su iglesia; pero con una iglesia tan dividida como la de hoy en día, no es sorpresa que muchos no crean.

¡A una iglesia dividida nadie le cree! Aun así las iglesias invierten más recursos en evangelizar por medio de la predicación que por medio de la acción. Por acción me refiero a enseñarle a “sus” fieles que la iglesia somos todos y que aunque no nos congreguemos en el mismo edificio ni tengamos el mismo nombre denominacional, nuestro Dios es uno y nuestro salvador es uno. Ambos son uno y somos uno con Él. ¿Por qué no somos uno nosotros?

Medita en esto.

Te bendigo.

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