parallax background

Todos tenemos algo que contar

Los mejores años
November 18, 2020
Subámonos al bus
November 18, 2020

Por Ivonne Angel

Todos tenemos algo que contar; aquí una parte de mí, de mi historia. Mi nombre es Ivonne Ángel M, tengo 34 motivos para alcanzar los 100, vivo con un niño con corazón de oro y dos señoras regias y titinas; ellos, mi familia, mi regalo, mi razón. Bogotana de nacimiento y de corazón, siempre con el ceño fruncido y el alma contenta, quizás eso diga mucho de lo que soy. Hija de un hombre noble y una fuerte mujer. Tengo tres hermanos mosqueteros: Filip, Gingis y Teban. Mi primer amor lo conocí aprendiendo a dividir por dos cifras, el segundo me encontró justo en el momento en que empezaba a construir mi “propia” vida. Ese primer amor influenció totalmente mis formas de ver y ser, me conquistó hasta los huesos. Fue un verdadero privilegio conocerle con un corazón de niña; para cada etapa Él tenía un plan, a cada pregunta que surgía, Él daba una respuesta. Crecí en un ambiente seguro, familiar y tradicional. Vestía mucho de gris, la tendencia a buscar siempre el punto intermedio.


Llegué a la ingeniería de manera accidental, en una época en la que creía que era buena deportista, con sueños de artista, que se estrenaba y entrenaba laboralmente en el comercio. Hoy considero que no soy ninguna de las anteriores en su totalidad; soy una una amalgama extraña en formación. Me dedico a emprender para aprender y seguir indagando acerca de quién soy y para qué soy, i´m just a girl in the world.

No me gustan las categorías, si revisas mi Spotify, te quedará difícil etiquetarme, creo que por eso me gusta el Rhyhtm & Blues, euforia y calma; soy algo que no soy del todo. De vez en cuando Le reclamo, porque no logro definirme, soy buena para todo, que es como decir, no soy la mejor en nada; de hecho, escribir esto es como parte de una terapia de autoconocimiento. Lo único que sé de mí: All I need is You.

Bordeando los 30, mi mundo de ladrillos perfectos se empezó a mover agitadamente, tal como Él me lo había dicho de manera anticipada, cambiaron muchas cosas: el ambiente, mi hogar, mi trabajo, mi comunidad, mi entorno, mis amigos, entre otras cosas, ¿qué quedó? Mis convicciones, estoy segura que con ellas caminaré sobre el mar.


Todos los días peleo con misombra, eso que no quiero ser, y que a veces termino siendo. Ahora que lo pienso, creo que, entre mis muchos defectos, hay uno que a veces Él usa para hacerme bien: inconformismo radical. Esa búsqueda constante por más me ha llevado por diferentes viajes, y de cierta manera, me ha permitido conocer lugares a los que nunca pensé llegar. Uno de esos lugares es sin duda alguna, Ekklesia, un distrito especial al que creo que siempre pertenecí; mi país, mi identidad.


Hay tres cosas que encontré en este hogar y que necesitamos como humanidad, y una cuarta que me dio propósito:

Libertad, para disfrutar el regalo de la vida nueva en Jesús.
Honestidad, personas reales que entregan su imperfección al Único perfecto.
Excelencia, el reflejo del cielo en la tierra.
Amplitud mental y espiritual, que me impulsa a extenderme a otros.


Hay dos formas en las que siempre Dios se manifiesta en mi vida a través de Ekklesia, y una tercera que me lleva a otro nivel:

Amor práctico, que se gesta en medio de las relaciones.
Fortaleza, y cuando estoy débil puedo decir que soy fuerte.
Inspiración, un nuevo aire que me empuja a crear, que me proyecta.


Cuando llegamos a Ekklesia, no teníamos mayores pretensiones. Muchos sueños habían quedado en stand by, de cierta manera queríamos empezar de nuevo, pensando que al iniciar de cero, Dios cambiaría de opinión y nos llevaría hacia otro rumbo. Nada más falso, Dios quería continuar su obra perfecta en nosotros. Para mi Ekklesia ha sido un campo de entrenamiento en el que me han ayudado a conocer a Dios tal como es El, la única vía para llegar a conocerme a mí misma, desarrollar mi misión e influenciar mi entorno. Adorable puente se ha creado entre los dos.


De estos 4 años de Ekklesia, como familia hemos estado en un poco más de la mitad del tiempo. Si se dan cuenta, es realmente un período muy corto comparado con todo lo que hemos podido aprender. Personalmente, he sufrido los dos embates más fuertes de toda mi vida en el último año, y puedo decir que solo Su gracia me ha sostenido, esa misma gracia que experimento al ser parte de esta comunidad. Tengo la seguridad que iré hasta el final, no me bajaré de la barca hasta llegar a mi destino, yo sobreviviré.


El gris pasó a ser historia, si me preguntas por mi color favorito hoy, te diré con alegría: ¡amarillo! Aplica para flores, amaneceres, una fogata nocturna, un helado de maracuyá, un jugo de naranja en las mañanas, el sol que entra por mi ventana. Ya no veo a blanco y negro, lo que antes era confuso, hoy tiene forma y sentido. Ahora es que entiendo que todo vale más cuando tú lo compartes.


Por estos días nos encuentras haciendo operaciones a corazón abierto, bueno,
realmente somos un bisturí bien diminuto en manos de Un gran Doctor, que quiere sanar cada alma herida, que quiere restaurar todo nuestro interior. Así que si te inscribes en la Experiencia RX o Corazón Saludable, por ahí nos veremos. ¿Quién transforma el corazón que alejado y duro está? ¿Quién conoce mi interior y me ama aún así? Solo Jesús.


Corazón, mente y conducta, nunca al revés. Encontré mi ideología #VivirParaDarLaVida, buena o mala, pero mía, tan humana como la contradicción, tan divina como la perfección. Todo esto lo aprendí aquí y aquí quiero seguir.


Love God, love people.
Nos vemos en la próxima, bye.

Leave a Reply

Your email address will not be published.